LUCIEN FEBVRE
La Escuela de Annales.
La publicación de la revista Annales tenía como objetivo la promoción de un nuevo
género de historia que, por su favorecimiento a las innovaciones, aún lo sigue siendo. A modo de
resumen, las ideas que regían Annales
serían las que vienen a continuación. En primer lugar, sustituir la tradicional
narración de hechos y acontecimientos por una historia analítica basada en un
problema (historia problema). En segundo lugar, que la historia abarque todas
las actividades humanas (historia totalizadora) en lugar de ser una historia
que sólo se centre en los aspectos políticos. En tercer lugar, que tuviera un
carácter multidisciplinar, es decir, que colaborara con otras disciplinas como
la geografía, la sociología, la psicología , la economía, la lingüística, la
antropología social, etc.
Existe la creencia de que la escuela de Annales es un grupo monolítico,
cohesionado, con una práctica histórica coincidente, cuantitativa en cuanto al
método, determinista en sus supuestos y aparentemente no interesada en los acontecimientos
políticos. Sin embargo, esto no es del
todo cierto pues dentro de ella han existido divergencias individuales y además
se han producido ciertas realizaciones que se concretaron con el tiempo. Por
ello, en opinión de Peter Burke, se debería de hablar de “movimiento” en lugar de “escuela” de Annales.
Este movimiento se encuentra dividido en tres fases o etapas. La primera, es la que
comprende el periodo que va desde 1920 a 1945, en la cual sus integrantes se
caracterizaron por ser un reducido grupo que mostraba su radical oposición a la
visión histórica tradicional, a la historia política y a la historia de acontecimientos. Estos miembros, después de la Segunda Guerra Mundial, se
hicieron cargo de la posición histórica oficial del movimiento. La segunda
fase, es la que la define ciertamente
como “escuela”, pues ya muestra unos
conceptos (referentes a la estructura y
coyuntura) y métodos propios (en
especial lo referido a los cambios producidos en el “tiempo largo”).
Esta etapa estuvo dominada por la personalidad de Fernand Braudel.
La tercera fase, comienza alrededor de 1968. Se
caracterizará por el “desmenuzamiento” (émiettement). En esa época la
influencia del movimiento fue bastante grande, especialmente en Francia, aunque
parecía una “escuela” unificada sólo a los ojos de sus admiradores extranjeros
y a los de sus críticos de su propio país. El reconocimiento de estos últimos era debido precisamente por la postura
unificada que mantenía los autores de Annales de subestimar la historia política y la de los acontecimientos. Posteriormente, se produjeron cambios en
algunos miembros del grupo que se alejaron, en cierto modo, de los principios que caracterizaba a Annales, pues abandonaron la historia
socioeconómica por la sociocultural o se interesaron nuevamente por la historia
política, incluso por la historia narrativa. Así pues, hay que hablar de tres generaciones de Annales
en las que los rebeldes de unas
se convirtieron en los conservadores de otra, para volver a revelarse nuevamente. Asimismo, se debe
destacar de la revista y de los
historiadores relacionados con ella, que son un ejemplo de interactividad
efectiva entre la historia y las ciencias sociales del siglo XX.
Por otro lado, sería bueno recordar que con demasiada
frecuencia se ha considerado al
movimiento como un grupo reducido de tres o cuatro personas . Es cierto que las
obras de Lucien Febvre, de Marc Bloch, de Bernand Braudel o de otros son
grandiosas. Pero, como en otros casos de grupos
intelectuales, éste representa a una colectividad numerosa en la que
muchos hicieron sus aportaciones. Esto es bastante significativo en la tercera
generación, aunque también en las generaciones anteriores. Lucien Febvre ya
daba muestras en 1936 de su sueño de trabajar en equipo, sueño que se
materializó acabada la guerra. Los proyectos
de colaboración sobre historia
francesa incluyeron la historia de la estructura social, la historia de la
productividad agrícola, la historia del libro del siglo XVIII, la historia de
la educación, la historia de la vivienda
y un estudio de reclutas del siglo XIX basados en datos de computación.
Biografía de Lucien Febvre
Lucien Febvre nace en Nancy
(Francia) el 22 de julio de 1878 y fallece el 26 de septiembre de 1956 en Jura (Francia).
Este historiador junto al otro también
historiador, Marc Bloch, fueron los dos directores fundadores de lo que, en
palabras de Peter Burke, se podría llamar “la revolución historiográfica
francesa”. Por tal motivo, hay que encuadrar a Lucien Febvre dentro de la primera generación
de la corriente historiográfica de Annales.
Febvre era un especialista en el siglo XVI, del que cabe destacar su carácter
expansivo, vehemente y combativo (no reparaba en criticar a sus colegas si no
seguían lo que él deseaba), muy diferente al de su compañero Bloch que se
mostraba sereno, irónico y lacónico. Sin
embargo eso no fue un óbice para que estuvieran juntos durante veinte años trabajando (periodo entre guerras)
Lucien Febvre ingresó en la Ecole Normale Supérieure en 1897, una
institución académica que por esa época se encontraba separada de la
Universidad de París. Ahí recibió la influencia de cuatro profesores que
marcaran su trayectoria posterior. El primero de ellos fue el geógrafo Paul
Vidal de la Blache, quien se mostraba interesado en colaborar con historiadores y sociólogos, prueba de ello
fue la fundación en 1891 Annales de
Géogaphie en la que se puede apreciar esa colaboración. El segundo sería el
filósofo y antropólogo Luien Lévy-Bruhl, de él recibe Febvre una influencia que
se verá reflejada en su obra en los años treinta al tratar el tema de la
“mentalidad primitiva”. El tercero fue el historiador de arte Emile Mâle, quien
fue uno de los primeros que se centraron en la “iconografía”. Y por último se
encontraba el lingüista Antoine Meillet, discípulo de Durkheim ( ), quien se
mostraba particularmente interesado en los aspectos sociales de la lengua. La
admiración de Febvre por este lingüista
y por la historia social del lenguaje se puede observar en una serie de
reseñas de libros lingüísticos que redactó entre 1902 y 1906.
Aparte de estos académicos, Febvre
también recibió la influencia de historiadores anteriores como es el caso de
Michelet, a quien rindió admiración toda
su vida por su obra , o el de Burckhart y Louis Courajod a quienes reconoció como sus maestros. También
confesaba recibir la influencia en su obra, algo sorprendente, de Historie socialiste de la révolution française
(1901-1903), de la que es coautor el político de izquierdas Jeans Jaurés.
La influencia de éste último, del que decía ser rico en intuiciones económicas
y sociales, se puede apreciar en su tesis doctoral.
Para elaborar su tesis Febvre
decidió centrarse en su región, el Franco Condado, en la época final del siglo XVI, cuando era
gobernada por Felipe II. El título de la misma fue “Felipe II y el Franco
Condado”, que supuso una notable contribución a la historia social, cultural y
política. En ella trató no sólo la
rebelión de los Países Bajos y el alumbramiento del absolutismo, sino además la
“recrudecida lucha entre dos clases rivales”, la decadente y endeudada nobleza
y la ascendente burguesía que era personificada en los mercaderes y abogados
compradores de las tierras de los nobles. Aunque este esquema pueda parecer
marxista, Febvre lo diferencia fundamentalmente al de Marx al presentar la
lucha entre los dos grupos no como un simple enfrentamiento económico, sino
también como un conflicto de ideas y sentimientos. La interpretación
que hace Febvre y la que hace de la historia en general, no difería mucho de la
que hacía Jaurés, quien pretendía ser simultáneamente “materialista con Marx y
místico con Michelet”, pues conjugaba las fuerzas sociales con las pasiones
individuales.
Otro dato a considerar del estudio
de Febvre es el que guarda relación con su introducción geográfica, en la que
se detallan las siluetas distintivas de
la región. Durante la década de 1960 era casi de rigor la presencia de su introducción
geográfica en las monografías
provinciales de la escuela de Annales. Su interés por la geografía histórica le
llevó a realizar un ensayo titulado La
terre et l´evolution humane y
publicado en 1922, en el que
desarrolló las ideas de su antiguo maestro, el geógrafo Vidal de la Blache.
Aparte de éste último, Febvre también
recibió la influencia, aunque de otra manera, del geógrafo alemán Ratzel, quien era un
pionero de la geografía humana o Antropogeographie, como así la llamaba
él, quien, a diferencia de Vidal de la Blache,
incidía en la influencia que tenía el ambiente físico sobre el destino
humano. Así pues, ante Febvre se
presentaba el debate entre el determinismo geográfico y la libertad humana,
pero no dudó en manifestar su apoyo abierto a la opción que representaba su
maestro, es decir, la libertad humana, y sí atacar el posicionamiento de Ratzel
, argumentando en su contra que existía varias respuestas al desafío de un
medio ambiente dado. Febvre defendía que no habría “necesidades”, sino
“posibilidades” y lo explicó con un ejemplo:
un río puede ser considerado por una sociedad como una barrera, sin embargo por otra puede ser considerado un
camino. Finalmente, no era el ambiente físico el que determinaba la decisión
colectiva, sino que eran los propios hombres lo que decidían sobre sus modos de vida y sus
actitudes.
Estrasburgo
En periodo que va desde 1920 a 1933,
al que denomina “periodo de Estrasburgo”,
es uno de los más importantes en la vida de este historiador y por supuesto
para Annales. Pues es el que, junto a
su compañero Bloch, reúne su contacto con un grupo interdisciplinar muy activo
dentro de la universidad de Estrasburgo. El grupo mantuvo sus contactos, como
se puede apreciar, en los años que prosiguieron a la Primera Guerra Mundial, en
una ciudad que contaba con una nueva universidad, debido a que hacía poco que
había sido recuperada de Alemania. Eso,
en líneas generales, favoreció las innovaciones intelectuales y facilitó el
intercambio de ideas de las disciplinas participantes. Desde que se
conocieron en 1920 como profesores de esta Universidad, Febvre y Bloch,
mostraron una amistad que se tradujo en largas conversaciones sobre temas históricos, de las que hacían partícipes
a otros colegas. Alguno de esos colegas influenciaron claramente en la obra de Febvre,
como es el caso del psicólogo social
Charles Blondel, de quien obtuvo importantes idea, o el del también psicólogo Henri Bremond, que inspiró a Febvre a
escribir su obra sobre la reforma. Sin embargo, el sociólogo, Maurice
Halbawchs; el historiador de La Revolución Francesa, George Lefebvre; y el
pionero de la sociología histórica,
Gabriel le Brasa, influenciaron más en la obra de su amigo y cofundador de Annales.
Febvre: sobre el Renacimiento y la
Reforma
Una
vez concluido su proyecto de historia geográfica, Febvre centró su interés en
el estudio de las actitudes colectivas o “psicología histórica”. Durante el
resto de su vida se concentró en la seria investigación de la historia del Renacimiento y de la
Reforma, fundamentalmente en Francia. Esta trayectoria la inició con cuatro
conferencias sobre el protorrenacimiento francés, con una biografía de Lutero y
con un polémico artículo sobre los orígenes de la reforma francesa, que la
describió como “una polémica mal planteada”.
La
historia social y la psicología eran las guías en todas
estas contribuciones. Un ejemplo de ello es el hecho de que en sus conferencias
sobre el Renacimiento, mostraba su rechazo a
las explicaciones tradicionales que
daban los historiadores de la literatura o el arte sobre este movimiento, en las que se explicaba el
este fenómeno como una “evolución interna”. Sin embargo, él le daba una explicación
social a esa “revolución”, pues entendía que lo que surgió fue una “demanda” de nuevas ideas. De
igual modo ocurrió con su artículo sobre
la reforma, en el que criticaba a los
historiadores eclesiásticos porque no consideraban a ese movimiento como algo
fundamentalmente relacionado con los “abusos” institucionales y con la reconducción de éstos, en vez de
considerarlo como una “ profunda
revolución del sentimiento religioso” . Según él, la causa de esta revolución
se encontraría en el surgimiento de la burguesía, que “necesitaba… una religión
clara, razonable, humana y mansamente fraternal”.
En la biografía histórica que hizo sobe Lutero
incluyó en el prefacio que con ella no trataba de escribir una biografía, sino
que trataba de resolver un problema, en ese caso, el problema de la
relación entre el individuo y el grupo, es decir, entre “la iniciativa
personal y la necesidad social” (la
nécessité sociale).Pues, Febvre
apreciaba que en 1517 habían potenciales seguidores de Lutero , los
miembros de la burguesía nuevamente, un
grupo social que estaba siendo consciente de su importancia en la sociedad y
que se encontraba incómodo por la mediación clerical entre Dios y el hombre. En
cualquier caso, Febvre se negaba a
simplificar las ideas de Lutero a una mera expresión de intereses de la burguesía. Es más, sostuvo que esas ideas creativas no siempre fueron adecuadas
a su marco social por lo que debieron adecuarse a las necesidades y a la
mentalidad burguesa por los discípulos
de Lutero, principalmente por Melanchthon.
Por otro lado, en su obra se puede apreciar que ciertos temas centrales
se manifiestan repetidamente, al igual que la tensión creativa que le crea su atracción por los individuos y por los grupos, o la
que le produce el interés por la
historia social de la religión y su deseo , también intenso, de no
reducir actitudes y valores
espirituales a simples expresiones de los cambios producidos en la economía y
en la sociedad.
La fundación de Annales.
Al poco tiempo de finalizar la
Primera Guerra Mundial, Febvre planificó fundar una revista internacional
centrada en la historia económica y que fuera
dirigida por el gran historiador belga Henri Pirenne. Sin embargo, por
una serie de dificultades abandonó esa idea. Pero en 1928 retomó el proyecto
junto a Marc Bloch y consiguió su propósito. Nuevamente pidieron a
Pirenne hacerse cargo de la dirección de la revista, pero éste rehusó el
ofrecimiento, por lo que tuvieron que ser ambos, Febvre y Bloch, los directores
asociados de la misma.
El primer nombre que recibió fue Annales d´historie économiqué et sociale, siguiendo
el modelo de Annales de geógraphie de Vidal de la Blache. Desde un primer momento
quisieron dejar claro que la revista no pretendía ser otra publicación histórica
más, sino aspiraban con ella ser un faro
intelectual en los campos de la historia económica y social. Fue un
auténtico representante de aquellos editores que apostaban por un
nuevo enfoque interdisciplinario de la historia.
El primer número de la revista se
publicó 15 de enero de 1929, en el que
sus directores dejaron notar la necesidad del intercambio intelectual entre
historiadores y académicos de otras disciplinas. De hecho el comité de
redacción de ésta estaba compuesto por historiadores de historia antigua y
moderna, sino también por un geógrafo (Albert Demangeon), un sociólogo (Maurice Halbwachs), un economista
(Charles Rist) y un especialista en ciencia política (André Siegfried).
La preponderancia de los
historiadores económicos se vio reflejada en los primeros números, entre otros
ejemplos cabe mencionar el de Pirenne,
que escribió un artículo sobre la instrucción de los mercaderes medievales, o
el del historiador sueco Eli Heckscher, que fue autor de un estudio sobre el mercantilismo. Por ese
tiempo, la revista parecía la equivalencia de la publicación británica Economy History Review, aunque en 1930
anunciaba su intención de dedicarse al todavía inexplorado mundo de la historia
social (sur le terrain si mal défriché de
l´historie sociale).
La institucionalización de Annales
En la década de los años treinta el
grupo de Estrasburgo se dispersa. En 1933 Febvre deja la ciudad para ocupar una cátedra en el prestigioso
Collége de France de París, mientras que Bloch lo hace también para ocupar la
cátedra de historia económica en la Universidad de la Sorbona. Teniendo en
cuenta lo que representaba París como
centro de vida intelectual, el desplazamiento de ambos a ella fueron un signo
de éxito para el movimiento Annales.
Otra prueba ello fue el nombramiento
de Febvre como presidente de la comisión organizadora de la Encyclopédie Française, un ambicioso
proyecto interdisciplinar que comenzó su
andadura en 1935. El volumen editado por Antoine Meillet, antiguo maestro de
Febvre, que trataba sobre lo que se podría definir como “el aparato conceptual”
(outillage mental), fue uno de los más significativos de la
enciclopedia. Se puede asegurar que éste
sirvió de cimiento para la historia de
las mentalidades, aunque también hay que darle ese valor a la publicación, que
hizo por esa época un antiguo colaborador de Febvre, Georges Lefebvre, con su
artículo sobre las turbas revolucionarias y sus mentalidades colectivas.
De forma gradual Annales
consiguió ser el centro de una escuela
historiográfica. Las épocas donde Febvre ejerce la mayor parte de sus
ataques a los empiristas y especialistas de “mente estrecha”, fue en las
décadas de 1930 y 1940. También en esos periodos escribió los programas
favorecedores de un “nuevo tipo de historia”
que apostaban por la colaboración investigadora, por generar una
historia según los problemas (l´historie-probléme),
por una historia de las sensibilidades, etc.
Febvre siempre
gustó de marcar la diferencia entre los
que seguían sus principios y los que no y a dividir la historiografía en “la de
ellos” y “la nuestra”. Al mencionar “la nuestra”, lo hacía probablemente por
ser conocedor de que ya en 1939 había un
grupo de jóvenes que seguían “el espíritu de Annales”, entre ellos Fernand
Braudel, quien en fechas posteriores liderara el movimiento.
Ahora
las ideas de Febvre y Bloch eran transmitidas en colegios y universidades por
antiguos pupilos suyos durante su paso por Estrasburgo. Por ejemplo, Maurice
Agullon estudiaba historia con uno de ellos en Lyon.
Sin duda estos procesos quedaron
interrumpidos durante un tiempo debido al estallido de la Segunda Guerra
Mundial. En ese periodo perdió la vida Marc Bloch al ser fusilado por tropas alemanas tras
detenerlo por su pertenecía a la resistencia francesa.
El
Rabelais de Febvre
Sin embargo, Febvre continuó publicando la revista en
nombre de los dos directores, pero posteriormente lo hizo en el suyo sólo.
Debido a que era demasiado mayor para luchar, se pasó la mayor parte de la
guerra escribiendo una serie de libros y artículos sobre el Renacimiento y la
Reforma en Francia. Algunos de esos estudios son sobre individuos, como
Margarita de Navarra o François de Rebelais, aunque no se puede decir que sean
biografías estrictamente hablando. Estos estudios lo planificó siguiendo sus
propios principios, es decir, los organizó alrededor del problema. Por
ejemplo, citaba cómo se explicaba que Margarita, una princesa instruida y
piadosa, escribiera una colección de cuentos, el Heptamerón, algunos bastante obsceno, por tanto se preguntaba si
Rabelais era o no un incrédulo.
El
problema de la incredulidad en el siglo XVI: la religión de Rabelais, éste
era el título de uno de sus trabajos más fecundos publicados en el siglo XX. En
unión a Los reyes taumaturgos de
Bloch y el artículo de Lefebvre sobre las multitudes, este trabajo inspiró
la historia de las mentalidades colectivas a las que numerosos
historiadores galos se sumaron en la década de 1960.En líneas generales, Febvre
en esta obra trata de contradecir la opinión que hace un historiador sobre la
figura de Rabelais, para lo cual efectúa un trabajo que incluye un profundo
estudio la lingüística y de las mentalidades (“aparato conceptual”) del siglo
XVI , que le llevan a unas conclusiones
que décadas fueron más tarde rebatidas. Sin embargo, lo que ha perdurado
como ejemplar en ella es la manera en que Febvre “plantea cuestiones” o los “métodos” que sigue para darles
respuestas.
Febvre
en el poder
Finalizada
la guerra, Febvre fue invitado a reorganizar y ser miembro una de las
principales instituciones del sistema francés
de educación superior, la Ecole Pratique des Hautes Etudes. También fue nombrado el
delegado francés en la UNESCO, encargado
de la organización de un multivolumen, “Historia Científica y Cultural de la
Humanidad”. Debido a su amplia actividad no tiene el suficiente tiempo para
escribir holgadamente, por lo los
proyectos de sus últimos años no terminaron por cristalizarse o fueron acabados
por otros. Por ejemplo, La historia del libro impreso y sus efectos en
la cultura occidental durante el Renacimiento y la Reforma fue en gran
parte obra de uno de sus colaboradores, Henri-Jean Martin, aunque fuese
publicada con los dos nombres.
En
todo caso, la máxima realización de Febvre durante los años de posguerra fue
establecer la organización dentro de la
cual podía desarrollarse “su” clase de historia, la Sexta Sección, fundada en
1947, de la Ecole Practique des Estudes.
Fue el presidente de la misma, la cual estaba dedicada a las ciencias sociales, y director del Centro de Investigaciones Históricas, que
era una sección dentro de la mencionada sección. Asimismo, se encargo de colocar en puestos claves de la
organización a discípulos o amigos suyos. Por ejemplo, a Braudel le ayudó en la
administración del centro de investigación y en la de Annales. Precisamente
éste último, es el heredero de su poder
en Annales y de su sentido herético
cuando se hace cargo de la revista.
Bibliografía: Burke,
Peter: La revolución historiográfica francesa: La escuela de los Annales:
1929-1989, Gedisa, Barcelona, 1996, pp.15-37


